Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos 1 de cada 10 bebés nacen prematuros en todo el mundo. En países con gran acceso y calidad de la atención médica obstétrica (como los Estados Unidos), casi todos los bebés prematuros sobreviven. Sin embargo, la mayoría de ellos necesitan cuidados especiales [1].
¿Qué es el parto prematuro?
El parto prematuro ocurre entre las semanas 22 y 37 del embarazo, y los mismos se clasifican de acuerdo a la edad de nacimiento [1] del bebé:
- extremadamente prematuro: antes de la semana 28;
- prematuro: entre las semanas 28 y 32;
- moderadamente prematuro: entre la semanas 32 y 37.
De manera natural, cuanto más tarde nazca el bebé, incluso si es prematuro; es mejor para prevenir las repercusiones en la salud. Por su parte, la OMS no recomienda que tu médico induzca el trabajo de parto o realice una cesárea antes de las 39 semanas, a menos que sea por razones médicas [1].
¿Qué significa “por razones médicas”?
Algunas situaciones extremas requieren sopesar los riesgos de un parto prematuro. Por ejemplo, cuando la vida de la madre o del bebé se ve amenazada por afecciones como la preclamsia, el oligohidramnios o por infecciones intrauterinas. En estos casos, tu médico puede recomendar la inducción o una cesárea, aunque sea al principio del embarazo, porque el parto prematuro conlleva menos riesgos que los problemas médicos [2].
¿Qué puede causar un parto prematuro?
Algunos de los factores de riesgo más comunes [2] son:
- parto prematuro previo;
- placenta previa;
- embarazo de gemelos u otros múltiples;
- preclamsia;
- oligohidramnios;
- el consumo de tabaco;
- rotura prematura de membranas;
- cervicovaginitis;
- infección del tracto urinario.
¿Puedo prevenir el parto prematuro?
Si tienes uno o más factores de riesgo, tu médico te verá con mayor frecuencia y controlará tu embarazo más de cerca. Es posible que debas tratar cualquier infección o padecimiento con terapias médicas, una dieta baja en azúcar u otras recetas. Si tienes un alto riesgo de parto prematuro, tu médico puede recetar sulfato de magnesio antes de la semana 32 para disminuir el riesgo de trastornos neurológicos, como parálisis cerebral en el bebé [3].
Si ya te encuentras en trabajo de parto prematuro, serás admitida en el hospital y el personal médico tomará todas las medidas necesarias para asegurar que el bebé nazca de manera segura. Esto puede incluir controlar su temperatura corporal regular con una incubadora (cuidados térmicos) y terapia de presión de aire positiva continua u oxigenoterapia para problemas respiratorios [3].
¿Cuándo debo ir al hospital?
- si tienes contracciones regulares (cuatro contracciones en 20 minutos);
- si sientes dolor en la espalda baja y el abdomen;
- si tienes una fuga de líquido amniótico (incluso si no tienes contracciones).
Dependiendo de tus síntomas y signos, tus médicos buscarán membranas rotas, realizarán un examen vaginal y controlarán los latidos del corazón del bebé. Es posible que te realicen una ecografía y un examen de orina para detectar infecciones.
Si todas las pruebas muestran resultados normales, es probable que tu trabajo de parto prematuro se detenga (como ocurre en 3 de cada 10 mujeres). Si el trabajo de parto continúa, tus médicos procederán con el alumbramiento [4].
Si doy a luz de manera prematura, ¿podré sostener a mi bebé?
Depende de la condición del bebé y de la atención inmediata que sea necesaria. Si puede respirar por sí solo, le acostarán sobre su pecho. Este contacto natural y amoroso de piel con piel, más la lactancia materna frecuente, se llama cuidado materno canguro. No sólo es un alivio emocional tanto para la mamá como para el bebé, sino que, en realidad, aumenta la capacidad del bebé para desarrollarse [3].





