Cuando estás embarazada, puedes llegar a sentir que caminas por la vida sobre una cuerda floja. Con todos los consejos que la gente te da, pareciera que hay peligros por todas partes.
Las advertencias que escucharás son infinitas: es malo usar dispositivos electrónicos todo el tiempo. Cuidado con los cosméticos, no sabes qué sustancias peligrosas pueden tener. Come pescado. No comas pescado. Haz ejercicio, pero no te excedas.
Es hora de aceptar una realidad: no existe un embarazo perfecto. No podrás tener en cuenta todas las recomendaciones sobre cómo comer, qué beber, qué cosas evitar y qué hacer en todo momento.
¿Pero no están estas cosas científicamente probadas?
Algunas de las recomendaciones son muy importantes. Por ejemplo, los médicos no tienen ninguna duda de que el consumo de alcohol es perjudicial para el bebé [1]. Pero muchos otros consejos no son tan sencillos. Algunas recomendaciones bien conocidas son solo mitos y otras son motivo de debate entre los mismos científicos. Cada año aparecen nuevos estudios y muchos de ellos se contradicen entre sí.
El chocolate es un ejemplo sencillo. Un estudio bien conocido encontró que su uso puede reducir el riesgo de preeclampsia [2]. Sin embargo, los médicos aún aconsejan a las mujeres que no coman demasiado porque contiene cafeína y azúcar.
Entonces, ¿de dónde vienen todas estas reglas?
En toda la historia, las personas han tenido muchas costumbres y prohibiciones con respecto al embarazo y estas varían en cada cultura. A menudo, se basan en una cosmovisión mágica; la creencia de que algún tipo de ritual protege del peligro y trae felicidad [3]. Estos pueden entenderse como una especie de defensa psicológica contra lo imprevisto, porque cuando hay reglas claras, puedes sentir que tienes algo de control.
El problema es que las reglas y pautas son calmantes solo si las sigues. Cuando dejas de seguirlas, puede surgir el pánico. Especialmente en el mundo moderno, donde hay demasiada información [4]. La verdad es que es imposible prever y controlar todo [4].
¿Qué tengo que hacer?
Obsérvate a ti misma: ¿cómo afectan los consejos y costumbres a tu bienestar? Si las reglas te reconfortan, síguelas. Si un marco rígido te pone nerviosa, relájate y obedece solo las que son evidentemente importantes. Lo más probable es que un posible descuido no afecte significativamente tu embarazo. Y además, hay una gran cantidad de cosas que no dependen de ti ni de lo que hagas [4]. Usa tu sentido común, atiende las indicaciones de tu médico y limita tus riesgos de forma razonable.
Adquiere el hábito de prestar atención a lo que estás haciendo bien e ignora la información exagerada o infundada sobre posibles riesgos ¡junto con las historias aterradoras de Internet! Esta habilidad también te ayudará a ser madre. Criar hijos es un proceso complejo en el que no todo sale según lo planeado. Todas las mamás y los papás cometen errores. Pero no es necesario que te castigues cada vez que te das cuenta de que podrías haberlo hecho mejor. Hacer lo mejor que puedas, con amor y conciencia, siempre será suficiente.






