Sabemos que en el pasado, muchos papás ni siquiera sostenían a un recién nacido y mucho menos le cambiaban los pañales a un bebé, pero en la era moderna, los hombres están asumiendo cada vez más responsabilidades cuando se trata de criar hijos. Sin embargo, al igual que con las madres primerizas, la vida como padre conlleva una curva de aprendizaje. Al principio, el papá puede experimentar sentimientos extraños, pero esto es normal: la formación del apego en los hombres puede ocurrir más tarde que en las madres [1].
En poco tiempo, papá se pone al día. Cuanto más lleva al bebé en brazos, lo envuelve, lo arrulla para que se duerma, más ternura se despierta en él.
Entrenamiento de sensibilidad
Después del nacimiento del bebé, el nivel de testosterona de un hombre, una hormona asociada con la agresión, disminuye [2]. Al mismo tiempo, la concentración de oxitocina, la hormona del amor, aumenta en la sangre y, bajo su influencia, el hombre se vuelve más atento hacia el bebé, reconociendo mejor sus emociones y necesidades [3].
Otra hormona, la prolactina, despierta los sentimientos paternos en los hombres. [4] En las mujeres, esta misma hormona es responsable de la producción de leche materna. Bajo la influencia de la prolactina, los nuevos papás juegan con el bebé y, a través del juego, le explican cómo funciona el mundo que lo rodea. [3]
Disminución de la líbido
Los nuevos papás a menudo experimentan una disminución de la líbido, gracias a las hormonas, principalmente la prolactina. También se reduce el deseo sexual de la madre en los primeros meses después del nacimiento de un hijo [3].
No te debe preocupar que la falta de sexo afecte negativamente la relación entre los nuevos padres. Los científicos sugieren que este es un mecanismo natural que ayuda a que se puedan concentrar mejor en el cuidado del bebé [3].
Además, existe evidencia científica de que incluso las parejas más fuertes y armoniosas experimentan la mayor disminución de la actividad sexual después del nacimiento de un hijo [5].
Enfoque en la carrera profesional
A menudo, los nuevos padres encuentran un mayor enfoque e impulso en su trabajo después del nacimiento de un hijo. La brecha salarial de género que discrimina a las madres favorece a los padres: las investigaciones muestran que los empleadores son más favorables a los hombres con hijos a la hora de contratar [6] y los padres también pueden esperar un salario más alto que los hombres sin hijos [7]. En México y en otros países de habla hispana, se suele decir que los bebés nacen con “una torta bajo el brazo”, lo cual hoy por hoy se puede interpretar como que la presencia del recién nacido impulsa a los padres (¡y madres!) a ‘ponerse las pilas’, ejecutar ideas y ser más creativos o creativas para sacar adelante a su familia [8].
Si bien el gozo de la paternidad puede fortalecer la carrera de un hombre, también hay una desventaja. Los hombres que asumen más responsabilidades en el trabajo no pueden dedicar tanto tiempo al bebé. Aquí es necesario llegar a un compromiso saludable. Recuerda, esos pequeños momentos de conexión, como mecer al bebé para que se duerma o llevarlo al parque, no tienen precio.
Papá también tiene posparto
Sí, la depresión posparto también afecta a los hombres. Ocurre en el 26% de los nuevos padres [9]. Además, la depresión puede intensificarse durante los siguientes cinco años [10].
Se trata de nuevo de hormonas. La prolactina y la oxitocina hacen que el papá se sienta más cerca de su bebé, pero sus efectos secundarios pueden incluir fatiga, pérdida de energía, sofocos, irritabilidad y cambios de humor. Además, la falta crónica de sueño también afecta la salud mental. Juntos, estos factores pueden crear una mezcla explosiva que puede llevar a sentimientos de depresión. Su riesgo se ve incrementado si existen turbulencias financieras, dificultades con la salud del niño y problemas en la relación [11].




