Durante el embarazo, tus piernas y las venas de las piernas, están sometidas a mucha presión adicional. La mejor herramienta que tenemos para aliviar esta presión son las medias o calcetas de compresión. Antes de que las descartes como algo para viejitas, permítenos presentarte su utilidad.
¿Quién necesita medias de compresión?
Por lo general, un médico prescribirá prendas de compresión para tratar y prevenir las varices, el edema (retención de líquidos) y la trombosis venosa profunda. Los estudios muestran una combinación en la efectividad de sus resultados. Por un lado, se ha comprobado que alivian la sensación de pesadez en las piernas y reducen el riesgo de edema, pero, por el otro, no parecen prevenir o tratar de manera confiable las venas varicosas [1].
Entonces, ¿por qué usarlas?
Algunas razones son las siguientes: los niveles elevados de progesterona y estrógeno durante el embarazo ejercen una presión adicional sobre el sistema venoso (las venas) [2]. A medida que tu útero aumenta de tamaño, presiona la vena cava inferior [3, 4], y el rápido aumento de peso y la hinchazón afectan la circulación. El resultado es una sensación de pesadez en las piernas, a menudo acompañada de dolor.
Lo anterior puede aparecer tan temprano como al inicio del segundo trimestre, pero tu experiencia puede variar bastante: de leve a severa. Además de la pesadez, los efectos secundarios comunes de esta presión en el sistema venoso son agrandamiento nodular de las venas safenas, calambres, dolor y edema; las cuales pueden empeorar con el calor del verano [5].
De esta manera, aunque las medias de compresión no pueden curar las venas varicosas; sí son eficaces para controlar los síntomas principales y pueden evitar que empeoren [1, 2].
¿Cómo sé que las necesito?
Empieza por preguntarle a tu médico. Si ve signos de edema, querrá investigar para asegurarse de que no sea el resultado de algo más grave. Si prescribe medias de compresión, averigua qué tamaño y grado de compresión necesitas. Hay cuatro niveles de compresión que van desde una compresión ligera a una más fuerte, y tu médico sabrá cuál es el más apropiado para tus requerimientos [1].
El tamaño, por lo general, se mide por la circunferencia:
circunferencia del tobillo;
circunferencia de la pantorrilla (la parte más ancha de la parte inferior de la pierna);
circunferencia del muslo;
longitud desde el talón hasta el muslo.
¿Cuándo no debes usar medias de compresión?
Existen varias contraindicaciones en las que debes consultar a tu médico, las cuales son:
diabetes;
enfermedad arterial periférica;
heridas y úlceras en las piernas;
edema masivo de piernas;
edema pulmonar o insuficiencia cardíaca congestiva;
reacción alérgica al material de la media o ciertas afecciones de la piel [1, 6].






