Los reflejos del bebé se vuelven más precisos
El bebé ya puede mover sus brazos y piernas, hacer muecas, chuparse el dedo, fruncir el ceño, deglutir, tener hipo, abrir la boca, parpadear y jugar con el cordón umbilical [1]. Es posible que la futura mamá ya sienta, o pronto perciba, que los movimientos del bebé se vuelven más pronunciados cuando alguien habla en voz alta cerca de ella o si hay música fuerte.
El sistema digestivo del bebé sigue mejorando. En el intestino ya hay meconio. Esta sustancia constituye las primeras heces del bebé y están formadas por células del tracto digestivo, bilis y células epiteliales muertas que recubren la membrana mucosa de los órganos internos [2].
Se continúa formando el tejido graso subcutáneo, que poco a poco irá rellenando la piel del bebé, alisando las arrugas y suavizando su color rojo brillante. La grasa subcutánea se deposita principalmente alrededor del cuello, el pecho y los riñones. En el exterior, la piel todavía está cubierta por una capa de grasa primordial que la protege de la irritación y ayuda a retener el calor.
Si tu pareja espera gemelos
Los bebés ahora tienen aproximadamente el tamaño de pepinos grandes. Se mueven de forma bastante activa y juegan con el cordón umbilical. Si comparten saco fetal, existe un alto riesgo de que los cordones umbilicales se entrelacen. Por lo tanto, las madres de gemelos idénticos generalmente requieren de ultrasonidos adicionales [3]. Si cada gemelo tiene su propio saco fetal, entonces no existen riesgos adicionales en este momento.
Lo que podemos ver en un ultrasonido
El bebé está acostado de espaldas a la pantalla, lo que permite ver el hombro, la axila, el antebrazo, el codo y la muñeca izquierdos. Ya es más fácil ver el cuello, alrededor del cual poco a poco se va depositando grasa subcutánea.





