Limpiando la arena del gato
A estas alturas, los signos externos del embarazo se empiezan a notar. La mujer puede notar pigmentación a lo largo de la línea media del abdomen [1], mientras la nariz y los labios pueden lucir un poco más grandes. También puede aparecer un rubor, característico de las mujeres embarazadas, en las mejillas y el puente de la nariz.
Durante este período, las mujeres pueden experimentar rinitis del embarazo o secreción nasal, causada por la inflamación de las membranas mucosas bajo la influencia de la progesterona [2].
La rinitis es desagradable, pero no representa un peligro para las embarazadas. Sin embargo, otros problemas de salud sí pueden ser graves, incluida la toxoplasmosis. La mujer misma no experimentará síntomas adversos de esta condición y la afección puede pasar como un resfriado leve. Sin embargo, para un bebé, la toxoplasmosis puede provocar problemas visuales o auditivos y discapacidad mental [1].
Los principales portadores de toxoplasmosis son los gatos. Sus heces suelen contener un parásito intracelular que puede provocar la infección.
Por lo tanto, si tienes gato, alguien que no sea tu pareja debe limpiar la caja de arena. Micro partículas de heces también pueden quedar en el pelaje del gato. Por ello, una mujer embarazada debe lavarse las manos siempre que esté con un gatito (o cualquier otra mascota). No permitas que tu gato se suba a la cama ni a la mesa del comedor o a las superficies donde se prepara la comida. También se recomienda mantener al gato dentro de casa.





