La ciencia no muestra evidencia de un cerebro masculino o femenino "típico". Esto significa que el género no influye en qué tan bien un padre puede cuidar a su bebé. Las mujeres no están más predispuestas a ser cariñosas y atentas, y los hombres no son padres apáticos o incompetentes solo porque son hombres.
Las fuertes influencias culturales nos enseñan que los hombres y las mujeres son fundamentalmente diferentes entre sí. Tenemos ideas de lo que significa “actuar como un hombre” o repetimos que las mujeres son criaturas misteriosas que no tienen sentido para los hombres. Mucha gente cree que los hombres son más agresivos, asertivos y lógicos por naturaleza; mientras que las mujeres son sensibles, sociables e irracionales. Estas enseñanzas se perpetúan en la psicología popular y en libros famosos como Men Are from Mars, Women Are from Venus (de John Gray) [1].
¿Qué tiene de malo creer que los hombres y las mujeres son diferentes?
El problema surge cuando autores populares asignan diferentes roles sociales según el género. También existen estereotipos muy fuertes que roban a las personas su complejidad y oportunidades. La conclusión es que no hay ciencia que respalde sus afirmaciones.
¿Qué dice la ciencia?
Hay algunas diferencias generales observadas entre los sexos. Los estudios muestran que los hombres están más inclinados a pensar basados en hechos y estructuras sistematizadas, mientras que las mujeres son más propensas a utilizar la empatía y la intuición [2, 3]. Pero esto no significa que todos los hombres y todas las mujeres se ajustarán a esta generalización, especialmente todo el tiempo.
En 2015, científicos de la Universidad de Tel Aviv, el Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Neurociencia en Leipzig y la Universidad de Zúrich, realizaron resonancias magnéticas de 1.400 muestras de cerebro. Resultó que cada cerebro individual es un mosaico de características femeninas y masculinas, en diferentes proporciones [4]. El predominio de características exclusivamente masculinas o femeninas en humanos se encuentra solo en casos raros [5].
Los estudios psicológicos también han confirmado estos hallazgos. Los científicos probaron cómo el género afecta los rasgos de carácter que muestra una persona: impulsividad o disciplina, sospecha o credulidad, confianza o ansiedad, tendencia a un orden establecido o espontaneidad, moderación o sociabilidad, etc. A pesar de que a nivel de grupos grandes algunas cualidades son más prevalentes en hombres y otras en mujeres, personas específicas mostraron el mismo mosaico de rasgos masculinos y femeninos [6].
¿Qué conclusiones podemos sacar?
El género no es en absoluto un indicador de qué tipo de padre será una persona. Su personalidad y valores son mucho más importantes.
En una relación de pareja, esto significa que el hecho de que tu pareja tiende a ser más racional no significa que sea incapaz de ser empático y considerado. Los papás pueden ser amables, cariñosos y hacer un excelente trabajo como padres. Las mamás pueden pensar objetivamente y tomar decisiones racionales. Por lo tanto, en tu vida familiar, libérate de los estereotipos. Crea un sistema y una rutina que funcione para ti. Distribuye las responsabilidades basándote en mejores razones que el género. No hay barreras para escucharse y entenderse, compartir sentimientos y negociar.





