La alimentación saludable sigue siendo importante
El cuerpo de tu pareja sigue cambiando. A medida que su vientre se estira, sus senos se preparan para amamantar y pueden producir algunas gotas de calostro. Este líquido amarillento es el primer alimento del bebé. Precede a la leche materna y favorece el crecimiento de la microflora intestinal del bebé. También contiene anticuerpos que pueden protegerlo de infecciones [1].
El edema moderado es una característica típica del embarazo. Las piernas de tu pareja pueden estar hinchadas debido a las hormonas, el peso natural del embarazo y los cambios en la circulación sanguínea [2]. Para obtener algo de alivio, puede levantar los pies y hacer algunos estiramientos ligeros varias veces al día. Aumentar su consumo de agua también puede ayudar [3].
En las últimas semanas del embarazo, algunas mujeres pueden verse tentadas a ser menos estrictas con su nutrición. ¡Pero no es momento de exagerar con galletas, dulces o papitas! El bebé todavía necesita una dieta rica en nutrientes y un exceso de calorías vacías lo pueden predisponer a la obesidad y hacer que la madre gane peso no deseado que puede interferir con su recuperación posparto [4, 5].
Sigan disfrutando de una dieta sana, variada y nutritiva que incluya proteínas magras, frutas, verduras y cereales integrales en cada comida. Los estudios demuestran que los futuros papás también pueden aumentar de peso, por lo que una dieta equilibrada también es buena para ti [6].




