A diferencia de los productos farmacéuticos, los tés de hierbas están disponibles sin receta médica en los mercados y tianguis, y hasta en tu jardín. Según diversas fuentes, entre el 30 y el 80 por ciento de las mujeres en los países desarrollados (donde hay acceso a la medicina basada en evidencia) beben té de hierbas durante el embarazo.
Ningún país ha realizado ensayos clínicos a gran escala en mujeres embarazadas y la seguridad en el consumo de los tés de hierbas [1]. La mayoría de las conclusiones sobre los beneficios de las hierbas se basan en creencias tradicionales o en experimentos con animales. Al mismo tiempo, incluso si algunos remedios a base de hierbas son seguros, no se sabe cómo reaccionan en combinación con cualquier otro medicamento [2].
Estos son los tés de hierbas que las mujeres embarazadas beben con más frecuencia y lo que se sabe sobre ellos:
Manzanilla
Las mujeres embarazadas lo utilizan a menudo como un sedante suave o una pastilla para dormir. No se ha demostrado la eficacia, pero no se han encontrado efectos secundarios. Se puede considerar seguro para beber, sin embargo, no exceder más de una pequeña taza al día [2].
Menta
Se considera un remedio eficaz para las náuseas y la acidez de estómago. No se han encontrado estudios de seguridad o eficacia; así que lo recomendable es no excederse en su toma, usar la mínima cantidad y no beberlo a diario [2].
Hojas de frambuesa y fresa
Se consideran un buen remedio para fortalecer las paredes uterinas y prepararse para el parto [1, 2]. No se han confirmado riesgos para el bebé, pero tampoco se ha comprobado que, en realidad, genere este efecto [1].
Hierba de San Juan
Se cree que ayuda con la depresión leve o moderada; no obstante, en experimentos con ratas, el té de hierba de San Juan ha provocado defectos de nacimiento o letargo a ratas recién nacidas. No se han realizado experimentos en humanos, pero, por lo general, este té no se considera seguro para las mujeres embarazadas; así que tendrás que evitarlo [2].
Equinácea
En la cultura popular, se considera un refuerzo de la inmunidad, y a menudo se toma para protegerse de los resfriados y mantener la buena salud. Su eficacia aún no se ha estudiado, pero no se sabe que la equinácea tenga efectos secundarios. Sin embargo, se sabe que la equinácea suprime los corticosteroides; por lo que, si tienes una receta de corticosteroides, será mejor que evites esta hierba [2].
Jengibre
Aunque se conoce como un remedio popular para las náuseas, no hay evidencia de efectividad. No obstante, se ha demostrado que el jengibre puede reducir la eficacia de los anticoagulantes (diluyentes de la sangre) [2]. Y en dosis altas (más de 28 mg por cada kilogramo de peso corporal), el jengibre puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo [1]. Entonces, es mejor dejar esta raíz en paz también.
Hojas de ortiga
Utilizado en la medicina popular como un remedio para detener o prevenir el sangrado, las ortigas a menudo se recomiendan antes del parto. De hecho, la ortiga es quizás la única hierba que se puede usar con seguridad como suplemento dietético, ya que contiene calcio, hierro, ácido fólico y vitamina K. Además, la ortiga tiene propiedades diuréticas suaves, por lo que puede usarse para prevenir infecciones del tracto urinario [3]. ¡Se puede beber con confianza!
No recomendamos ninguna hierba durante el embarazo, así como ningún medicamento por más “natural” que sea. Debes consultar siempre con tu médico antes de decidir automedicarte con alguna de estos remedios.





