Después de dar a luz, es natural que las nuevas mamás tengan una secreción vaginal con sangre llamada loquios; la cual consiste en una mezcla de sangre, moco y tejido uterino. Esta secreción no es lo mismo que una hemorragia posparto.
¿Qué es la hemorragia posparto (HPP)?
Resulta normal perder cerca de 500 ml (unas 17 onzas líquidas) de sangre durante el parto vaginal, y hasta los 1000 ml (35 onzas líquidas) durante un parto por cesárea. Si se pierde más sangre, se denomina HPP temprana o primaria. Ahora bien, si la pérdida de sangre continúa entre el día 2 y el 42 después del parto, se denomina HPP secundaria. Tanto la HPP primaria como la secundaria son peligrosas [1]. Una ventaja en la HPP primaria es que mamá todavía está bajo la estrecha supervisión de todo el personal médico, que puede intervenir de inmediato cuando se detecta una anomalía. Por lo tanto, en el caso de HPP secundaria, es de vital importancia que busques ayuda de inmediato cuando te des cuenta de que el sangrado no se ha detenido.
¿Qué origina la HPP?
La causa más común es un tono muscular uterino débil, llamado atonía. La atonía, por lo general, provoca sangrado dentro de las primeras 24 horas posteriores al parto y se asocia con el 90% de todos los casos de HPP.
¿Cómo puedo distinguir si se trata de loquios o de hemorragia postparto?
Los loquios rojos similares a la menstruación suelen durar entre 3 y 4 días. Después de eso, habrá menos sangre en los loquios, y la secreción será más clara y viscosa (porque hay más moco que sangre). Esto puede durar entre 21 y 60 días [2].
Es probable que te encuentres lidiando con HPP si:
A los cinco días después del parto, tu flujo todavía se parece a la menstruación;
La descarga se acompaña de dolor severo;
Estás usando más de siete toallas sanitarias de alta absorbencia por día;
Tu secreción sanguinolenta se detuvo dentro de los tres o cuatro días y luego comenzó de nuevo antes de los 42 días después del parto [1].
En estos casos, llama a tu médico de inmediato, ya que necesitas atención de emergencia.
¿Cuáles son las opciones de tratamiento para la HPP?
En primer lugar, la HPP se puede prevenir mediante una terapia con oxitocina durante el tercer trimestre. La oxitocina es una hormona que estimula la contracción del útero y, con esta contracción, los vasos sanguíneos se comprimen y ello evita un sangrado severo [1, 3].
En cambio, si la causa del sangrado son restos de placenta en el útero, es posible que se requiera cirugía; y en casos extremos de pérdida de sangre, tu médico puede prescribir una transfusión de sangre [1, 2].
¿Qué ocurre si empiezo a sangrar después de 42 días tras el parto?
Lo más probable es que hayas vuelto a menstruar. Habla con tu médico, pero es posible que esto no sea motivo de preocupación.






