Durante las semanas 18-21, tu médico programará tu segundo ultrasonido. Esta prueba es necesaria incluso si te hiciste una prueba de detección en el primer trimestre, y más aún si no la hiciste. El objetivo principal del cribado durante el segundo trimestre es identificar el riesgo de anomalías congénitas y cualquier circunstancia que conduzca a un riesgo de parto prematuro [1].
¿Qué buscan durante la evaluación del segundo trimestre?
El médico estará interesado en:
el tamaño del bebé (si corresponde a la edad gestacional);
posibles anomalías del desarrollo;
condición de la placenta;
la cantidad de líquido amniótico;
condición del cuello uterino.
¿Dónde y cómo se realizará el ultrasonido?
Muchos obstetras y ginecólogos realizan ellos mismos el ultrasonido en su propio consultorio, mientras otros refieren a la paciente a un gabinete especializado; aunque no todos los médicos radiólogos realizan la prueba, ya que requiere capacitación especial en diagnóstico prenatal.
¿Qué pasa si no me hice un ultrasonido en el primer trimestre?
En este caso, puede ser recomendable hacerte un examen bioquímico además del examen de ultrasonido. En este procedimiento, se tomará una muestra de sangre para la llamada prueba triple, que le permite a tu médico identificar cualquier riesgo de anomalías congénitas y aborto espontáneo [1].
¿Mostrará este ultrasonido si voy a tener un niño o una niña?
Normalmente sí. Cuando el bebé está colocado de tal manera que tus genitales sean visibles, es casi imposible equivocarse [2]. En aproximadamente el 10% de los casos, el bebé se acomoda de tal manera que sus genitales no son visibles [2]. Debido a que la determinación del sexo no es el motivo del ultrasonido (ya que no afecta nada desde el punto de vista médico), el examen se considerará completo incluso si el bebé no está posicionado de modo que se pueda revelar su sexo.






