En las películas, el parto parece rápido, la mujer se queja un poco, suda, puja y de repente aparece un bebé. Pero, en realidad, el nacimiento es un proceso con varias etapas.
Pre parto
Unos pocos días u horas antes de que el bebé esté listo para nacer, el cuerpo comienza a señalar el inminente nacimiento. El cuello uterino se vuelve más suave, corto y delgado. Desde el tracto genital, se puede liberar una mucosidad espesa de color blanco o rosado, se trata del tapón mucoso que cerró el cuello uterino durante el embarazo y puede comenzar a desprenderse solo o con el inicio de las contracciones [1, 2].
Algunas mujeres empiezan a sentir que les es más fácil respirar en esta etapa, ya que la cabeza del bebé se ha movido hacia la entrada de la pelvis, liberando un poco de presión. Sin embargo, muchas otras, especialmente aquellas que ya han dado a luz antes, pueden no sentir esto [1].
El parto de cada mujer es único. No existe un conjunto exclusivo de signos que indiquen el inicio oficial del trabajo de parto. A veces, las primeras señales son las contracciones mismas.
Etapas del parto
El parto en sí suele dividirse en tres etapas: dilatación cervical, parto y secreción placentaria.
Primera etapa
El trabajo de parto comienza con contracciones: el útero comienza a contraerse intensamente, lo que significa que el cuello uterino se empieza a abrir. La dilatación completa es de 10 cm. En ese momento, la cabeza del bebé ya puede pasar.
Por lo general, el cuello uterino empieza a abrirse entre las 8 y 12 horas previas al parto. Durante este tiempo se puede romper la fuente, lo que significa que el saco amniótico que rodea al bebé ha perdido su tensión. El líquido puede derramarse en pequeñas fugas o de forma más repentina.
Las contracciones continúan durante el primer período del parto. Se intensifican gradualmente, alcanzando un pico cuando el cuello del útero mide entre 8 y 10 cm. En este punto, cada ola de contracciones duran entre 60 y 90 segundos. En estos momentos, algunas mujeres pueden sentir ganas de vomitar o experimentar calambres en las piernas. Pero tu médico te indicará que respires a cierto ritmo para que conserves tus fuerzas y te mantengas entera. El deseo de pujar puede comenzar en esta etapa, pero es mejor no hacerlo hasta que te lo indiquen, cuando el cuello uterino esté completamente dilatado [3, 4].
Segunda etapa
En esta etapa, la cabeza del bebé corona y la mamá puja de forma activa. No necesariamente debe estar boca arriba, algunas mujeres se sienten más cómodas de lado o en cuatro puntos. Todo el proceso puede tardar de varios minutos a dos horas [3, 4].
Desde luego, lo primero que alumbra es la cabeza del bebé. Cuando esto sucede, lo más difícil ya pasó. Después de algunas contracciones más, el bebé se habrá liberado por completo. La partera o el médico colocarán al bebé en tu pecho; es hora de conocerse cara a cara. Quien te atienda puede indicar que coloques al bebé en tu seno [3, 4].
Tercera etapa
Después del nacimiento, las contracciones se detienen temporalmente y después de unos minutos comienzan de nuevo, pero esta vez son más débiles; tu cuerpo está expulsando la placenta por el canal de parto. Después de esto, el útero continuará contrayéndose como parte de su recuperación. Inmediatamente después de dar a luz, este órgano tiene aproximadamente el tamaño que tenía durante la semana 20 de embarazo. Después de 7 a 10 días y de forma progresiva, empieza a recuperar su tamaño normal [3, 4].
El bebé será revisado cuidadosamente por el pediatra y el médico o la partera examinará la placenta para asegurarse que haya sido arrojada completa y que no queden partículas de tejido dentro del útero que puedan provocar infecciones o sangrados anormales [3, 4].






