Esta semana la placenta ya está formada
A estas alturas, la placenta ya produce la progesterona y el estrógeno necesarios para sustentar el embarazo. Su grosor es de aproximadamente 16 mm, lo cual le permite bloquear con éxito la mayoría de las sustancias nocivas (incluidas las drogas) que pudieran amenazar la salud y el desarrollo del bebé. Además, la placenta evita que el sistema inmunológico de la madre confunda al bebé con una amenaza externa.
El cerebro del bebé continúa creciendo y se desarrollan más sus reflejos. Se estremece, cierra los puños, frunce los labios, hace muecas y se lleva los deditos a la boca. La madre aún no percibe estos movimientos y el bebé duerme casi todo el tiempo.
El sistema esquelético del bebé también crece rápidamente; el crecimiento lo controla la tiroides y el calcio de la dieta de la madre endurece los huesos. Se desarrollan los huesos largos de las extremidades, aparecen las costillas, y el cráneo y la columna se endurecen.
La cabeza ya no está inclinada hacia el pecho [1]. En el rostro ya se puede ver el mentón, la nariz y los arcos de las cejas. Los ojos y los oídos están en su lugar, posicionados de forma simétrica [1].
La piel del bebé es muy fina y delicada; luce enrojecida y arrugada debido a que casi no tiene grasa subcutánea. A través de su piel podemos ver una red de pequeños vasos sanguíneos.
El sistema respiratorio ya se está desarrollando y puede parecer que el bebé está respirando, pero como la glotis todavía está cerrada, estos movimientos sirven principalmente para fortalecer y entrenar los músculos del pecho y el diafragma. Sin embargo, el movimiento hace que una pequeña cantidad de líquido amniótico entre en los pulmones del bebé.
Si tu pareja espera mellizos
Si van a tener gemelos, tu pareja puede requerir de pruebas adicionales. En este punto es importante determinar qué tipo de mellizos esperan: monocigóticos (idénticos) o dicigóticos (fraternos). De esto dependerá tanto el cuidado prenatal como el plan de parto.
Lo que podemos ver en un ultrasonido
El bebé está acostado boca arriba, apoyado contra el útero, lo que hace que la columna sea visible a través del ultrasonido. El cordón umbilical, con una vena y dos arterias, aparece en la oscuridad del líquido amniótico. Una mancha oscura en el pecho revela el corazón y los vasos sanguíneos. Aparece un diafragma en forma de tira y el hígado y los intestinos son visibles en la cavidad abdominal.
Contra la placenta podemos ver la cabecita redonda y estructurada del bebé. Los huesos del cráneo protegen al creciente cerebro. Los hemisferios grandes del cerebro ya son visibles, al igual que el plexo de fibras nerviosas que los conectan (el cuerpo calloso).
La estructura facial, la nariz y los labios son claramente visibles en la imagen. También podemos ver su pequeño cuello, pues la barbilla del bebé ya no está presionada contra su pecho.
corazón
cordón umbilical
cerebro
columna vertebral
La segunda imagen muestra una visión menos común: ¡trillizos! Tres bebés crecen juntos en el útero, cada uno tiene su propio saco amniótico y comparten una placenta. El bebé de enmedio es más visible que sus hermanos y destacan su cabeza y piernas.
tres bebes
saco amniótico
Brewer S. The Pregnant Body Book. Dorling Kindersley Publishing Staff, 2012, pp. 108–109.




