En esta etapa: ¡presta atención a tus venas!
A medida que avanza tu embarazo, la piel del abdomen se vuelve más delgada. En las áreas de fuerte tensión, pueden aparecer rayas oscuras llamadas estrías. Pueden picar. Así que evita usar ropa hecha de materiales sintéticos, que pueden agravar el malestar. Y recuerda que las cremas y los aceites pueden ayudar a reducir la irritación [1].
Durante el embarazo, tu corazón bombea mucha más sangre a través de tu cuerpo para proporcionar al bebé todo lo que necesita para crecer. Esto ejerce una gran presión sobre las venas, por lo que, en algunos casos, las mujeres llegan a desarrollar venas varicosas o várices.
Las venas varicosas son causadas por el aumento de la presión venosa en las piernas y la relajación de las paredes vasculares de las venas bajo la influencia de hormonas. Para aliviar el dolor y la sensación de pesadez, prueba lo siguiente:
Muévete más: no permanezcas en un lugar durante mucho tiempo;
Eleva las piernas con más frecuencia;
Consume más alimentos ricos en fibra;
Bebe más líquidos, un aproximado de 2.5 litros (medio galón) por día.
Debido a la pesadez en los órganos pélvicos, las venas de la región rectal también sufren, lo que provoca hemorroides; lo cual puede resultar en dolor y sensación de ardor. Estos síntomas desagradables se pueden aliviar con un baño tibio y aceite de espino amarillo. Si experimenta un dolor intenso y persistente, consulta a tu médico habitual o con un proctólogo [2, 3, 4].
Si estás esperando gemelos
Tu estómago ahora tiene aproximadamente el mismo tamaño que el de un embarazo individual a punto de dar a luz. Los gemelos crecen hasta aproximadamente el mismo tamaño que los "únicos". Si agregas la carga de dos bolsas llenas de líquido amniótico y si cada bebé tiene su propia placenta, entonces puede que no la tengas tan fácil ahora mismo, en el más literal de los sentidos [5]. ¡Permítete descansar!
Flujo vaginal
En esta etapa del embarazo, es posible que tengas alguna secreción. Lo normal es que sea transparente, de color blanco lechoso y sin ningún olor desagradable. Una descarga con olor fuerte, amarillo verdoso o con grumos puede ser un signo de infección y debe ser tratada por un médico [4]. Si tienes secreción con sangre o demasiado líquido, busca atención médica de inmediato [6].



