¡Podrías pensar que después del arduo proceso de quedar embarazada por FIV, te sentirás aliviada y maravillada! Pero La realidad es que pasa factura. Si no te encuentras en la nube nueve, no te pasa nada y te explicaremos por qué.
El embarazo temprano siempre va acompañado de fatiga [1]; no obstante, las mujeres embarazadas que se han sometido a una FIV lo sienten con el doble de intensidad, sobre todo si han tenido un largo camino hacia el embarazo. Los efectos secundarios de los medicamentos hormonales y las restricciones que ha soportado son agotadores, así que llegas al embarazo tan cansada y agobiada como si acabaras de salir de la sala de parto [2].
Aunque hay una ventaja: a estas alturas, ya conoces muy bien tu cuerpo. Sabes lo que le puedes y no le puedes hacer, cómo responde al estrés y cómo reacciona a diferentes intervenciones médicas. También identificas esa sensación de falta de control, una realidad que todas enfrentamos, tarde o temprano, durante el embarazo. De esta manera, la FIV aporta una comprensión que es invaluable durante el embarazo [2].
Ansiedad médica
En el lado negativo, es probable que someterse a una FIV te ponga más ansiosa durante todo el embarazo. Los estudios muestran que quienes conciben después de la FIV están más preocupadas por la salud de su bebé. Por ejemplo, el cribado de anomalías genéticas resulta de particular interés [3].
Los recursos físicos, emocionales y financieros invertidos en la FIV, por razones obvias, te hacen sentir que ésta es tu única oportunidad de tener un bebé; lo cual sólo genera ansiedad. Puede provocarte insomnio y pesadillas e, incluso, algunas mujeres embarazadas se encuentran comprobando, de manera obsesiva, el flujo vaginal con rastros de sangre y temiendo lo peor [4].
Asimismo, es probable que prestes atención excesiva a cualquier pequeño cambio en tu cuerpo, incluido tu peso y pequeños dolores y molestias. Además de que llegues a convertirte en una experta en nutrición, parto y recuperación posparto. [3] A fin de cuentas, es por completo comprensible si te encuentras pasando por un momento difícil y simplemente deseas sentirte feliz por tu embarazo. Así que recuerda lo que viene: pronto tendrás un bebé entre tus brazos y respirarás tranquila.
Miedos sobre la crianza de un hijo concebido mediante FIV
Hay futuras madres que pueden dejar atrás la experiencia de la concepción tan pronto como se enteran de que están embarazadas, aunque ello no significa que estén libres de preocupaciones.
Algunas mamás se hayan confundidas por lo que significa la FIV para su bebé; pero los hijos de FIV no son diferentes de los concebidos de manera tradicional, aunque ciertos padres llegan a sentir vergüenza, confusión y ansiedad debido al proceso. Además, no ayuda en nada que haya muchas conversaciones sin información y llenas de mitos en torno a la FIV. Por lo que aprender más al respecto en fuentes confiables puede resultar útil.
Si se utilizó un óvulo de donante, la madre puede sentirse ansiosa por la falta de conexión genética con su bebé; y de la misma manera, el padre puede experimentar tal ansiedad en el caso de que sea por un donante de esperma. [2] Estas preocupaciones son comunes, pero vale la pena recordar que la concepción tradicional y la conexión genética no garantizan mucho. Muchos niños no se ven ni actúan como sus padres. Nadie puede estar seguro de que transmitirá el color de ojos o las habilidades matemáticas. [2]
Los lazos biológicos no definen a la familia; pero el cuidado, la atención, el cariño mutuo y el amor, sí lo hacen.





