El bebé ya podría sobrevivir fuera del útero
Al finalizar el octavo mes del embarazo, el bebé continúa desarrollándose, pero todos sus órganos internos ya están completamente formados. El tejido adiposo subcutáneo que le ayudará a mantenerse caliente después del nacimiento sigue en aumento [1, 2]. En los niños, los testículos descienden gradualmente hasta el escroto. Al nacer, sus genitales pueden verse agrandados porque se hinchan debido al flujo de líquido y la actividad hormonal. Se reducirán a un tamaño normal en unos días [2].
El bebé puede distinguir bien las voces y reconocer las de sus padres [1]. La cóclea, la parte del oído que transmite información sobre los sonidos al cerebro, ya está completamente desarrollada, por lo que también puede reconocer canciones de cuna y otras melodías que le canten [2].
Para esta semana, el espacio dentro del útero se está poniendo bastante apretado. El bebé suele estar acostado con las piernas pegadas al pecho. Cuando gira y modifica su posición, tu pareja puede ver cómo cambia la forma de su vientre [1].
En este momento, los bebés se consideran viables y si no tienen ningún problema de salud grave, pueden vivir fuera del útero [1]. Sin embargo, los bebés que nazcan en esta semana permanecerán bajo observación en la unidad neonatal durante un periodo [3].
En este momento, el líquido amniótico alcanza un volumen máximo de aproximadamente un litro. Antes de dar a luz, se reducirá a cerca de 600 mililitros [1, 4]. El bebé ingiere líquido amniótico constantemente; una parte la excreta en forma de orina, mientras otra se acumula en los intestinos en forma de meconio, las primeras heces del bebé. El bebé evacuará el meconio que acumule durante el embarazo una vez que nazca [5].
Si tu pareja espera gemelos
La cantidad de líquido amniótico puede complicar el estado de la madre. Debido al gran volumen de líquido, el útero se expande hasta el punto que puede ser difícil respirar. También se dan casos en los que uno de los gemelos tiene polihidramnios y el otro cuenta con poca agua. En este caso, se le puede ofrecer a la madre un procedimiento de reducción de amnios mediante el cual se extrae el exceso de líquido amniótico. Se trata de un procedimiento bastante seguro y puede prevenir la rotura prematura de las membranas fetales, permitiendo que el embarazo llegue a término [6].
Lo que podemos ver en un ultrasonido
La imagen muestra la cabeza del bebé, así como los contornos de los ojos, la nariz y el mentón.




