Alrededor del 9% de los bebés en todo el mundo nacen con un peso mayor a 4 kilos (8 lb, 13 oz). Si bien las mamás que dan a luz a bebés de este tamaño son sencillamente superheroínas (¡ya está!), los médicos, por lo general, están muy atentos cuando se trata de un caso de macrosomía.
Es enorme, ¿ahora qué?
Macrosomía es una palabra griega que significa "cuerpo grande". Se diagnostica cuando un bebé nace con un peso mayor a los 4 kg. Antes de que nazca, no es posible un diagnóstico, y los profesionales de la salud sólo dirán que es “grande o que está avanzado para su edad gestacional.” La razón principal es que las estimaciones de peso derivadas de la ecografía sólo son precisas cerca del 40% de las veces [1].
¿Cuáles son los riesgos cuando el bebé es más grande que el promedio?
Para empezar, un bebé grande puede tener un parto más complicado, debido a que es posible que tenga problemas para moverse a través del canal de parto; por lo que la mamá puede experimentar más lágrimas y sangrado. La propia bebé puede sufrir fracturas en los hombros o la clavícula, así como lesiones en la columna. Además, un aproximado de una de cada diez cesáreas se prescriben por causa del gran tamaño del bebé [1].
Con menos frecuencia, el gran tamaño del bebé puede indicar una de las pocas raras enfermedades que provocan un crecimiento más rápido en el útero. También puede ser un indicador de la diabetes gestacional no diagnosticada en la madre; si ese es el caso, mamá tiene riesgos de salud desconocidos y el nivel de glucosa en sangre del bebé puede descender de forma peligrosa después del nacimiento [2].
¿Mi dieta afecta el tamaño de mi bebé?
Por lo general, sí. Una dieta equilibrada y el ejercicio regular durante el embarazo pueden reducir el riesgo de macrosomía en cerca de un 40%. Lo interesante es que el ejercicio es más importante que la dieta; ya que las madres que se ejercitaban con regularidad, sin cambiar sus dietas, tienen un riesgo menor que aquéllas que controlaban su dieta, pero no hacían ejercicio [1].
¿Cuáles son los factores de riesgo para que el bebé desarrolle macrosomía?
El IMC de la madre: un IMC superior a 30 conlleva un mayor riesgo;
el aumento de peso durante el embarazo: un aumento de más de 11.8kg (26 lb), se ha asociado con un mayor riesgo de macrosomía;
diabetes preexistente en la madre;
diabetes gestacional en la madre [2].
Algunos estudios muestran que la terapia con insulina funciona bien para las mujeres embarazadas con diabetes gestacional cuando el bebé muestra un crecimiento más rápido entre las semanas 29 y 33 [1].
Sin embargo, existen otros factores que en realidad no puede controlar. Los bebés varones tienen más probabilidades de tener macrosomía que las niñas, por ejemplo. Asimismo, los bebés más grandes nacen de padres altos (más de 1.80 m ó 5’10”). Y el riesgo de un tamaño mayor aumenta todos los días después de la semana 39 de embarazo [1].
¿Necesito programar una cesárea si sospechamos que mi bebé tiene macrosomía?
Se trata de uno de los temas más controvertidos en obstetricia. Los médicos tienen opiniones diferentes y todavía no tenemos una base de datos o estadísticas con una muestra lo bastante grande como para precisar la respuesta a esta pregunta.
Por un lado, una cesárea reduce el riesgo de lesiones durante el parto tanto para la mamá como para el bebé; pero por el otro, una cesárea tiene sus propios inconvenientes. El Colegio Americano de Ginecólogos y Obstetras (ACOG) recomienda que se planifique una cesárea si es probable que el bebé pese cerca de 5kg (11 lb), y si mamá tiene diabetes gestacional, planifique una cesárea si es probable que el bebé pese más de 4kg (9 libras) [1].




