Algunas mamás volverán a su peso entre los 6 y los 12 meses posteriores al nacimiento. Tratar de perder peso más rápido que eso podría ser perjudicial para tu salud. Durante el embarazo, tu cuerpo pasó por una gran reestructuración, que en especial afectó tu metabolismo. Se acumuló grasa visceral (que recubre los órganos internos), disminuyó la sensibilidad a la insulina y aumentó la producción de grelina (la hormona del hambre). Todo fue necesario para el desarrollo del bebé y para la lactancia. De esta manera, la lactancia materna “restablecerá” estos cambios metabólicos de manera gradual y segura [1].
La lactancia y la alimentación son procesos que consumen mucha energía, así que gastarás casi 500 calorías por día sólo con ellos. Al mismo tiempo, la sensibilidad a la insulina regresará y la grasa visceral comenzará a disminuir [2].
¿Qué pasa si no doy pecho y quiero hacer dieta?
Si dejas de amamantar y sigues una dieta estricta, tus procesos metabólicos aún necesitarán tiempo para recuperarse del embarazo. Ahora bien, lleva a cabo una dieta severa después del embarazo puede incrementar el riesgo de diabetes tipo 2 [2]. Al mismo tiempo, aumentará la grasa visceral, que ralentiza el flujo de nutrientes a la sangre, lo que mantiene una sensación constante de hambre y lo cual puede provocar un nuevo aumento de peso [3].
Entonces, la forma más eficaz para reducir peso y mantener los resultados obtenidos, es una combinación de una nutrición adecuada y ejercicio [4]. Sin embargo, vivir con un recién nacido y recuperarse del trabajo de parto limitará tu capacidad para hacer ejercicio. Así que sé amable con tu cuerpo y no esperes cambios de la noche a la mañana.
Quiero hacer ejercicio, pero estoy muy cansada: ¿qué debo hacer?
Los científicos recomiendan aumentar la ingesta de fibra como método para perder y mantener un peso saludable. Los estudios han encontrado que las madres que consumen alrededor de 30g de fibra dietética por día, pierden peso más rápido y mantienen un peso más estable que aquéllas que tienen menos fibra en su dieta. Entonces, para agregar fibra a tu dieta, asegúrate de elegir panes integrales, comer frutos secos y humus (los garbanzos son ricos en fibra). Puedes agregar salvado o lino molido a la mayoría de los platos. Ahora bien, la fibra dietética da una sensación de saciedad y actúa como probióticos, promoviendo el crecimiento de bacterias beneficiosas en el intestino y acelerando así los procesos metabólicos [5].




