Es bastante común que un futuro padre se adapte a la idea de la paternidad un tiempo después que su pareja. La futura mamá puede adoptar, de manera acelerada, una mentalidad maternal y comenzar a hablar de forma constante sobre los nombres de los bebés, de la ropita y los planes futuros; mientras que el futuro papá actúa casi como siempre lo ha hecho. Mamá podría comenzar a sentirse ansiosa: “¿está siquiera en contacto con lo que está pasando?”, “¿está listo?” Lo que resulta en una fuente de conflictos entre los futuros padres.
¿Son los hombres egoístas e irresponsables por naturaleza?
¡No! Es normal que tu pareja no se haya adaptado a la idea de la paternidad al mismo ritmo o de la misma manera que tú; no brota su naturaleza considerada ni dice nada sobre sus sentimientos respecto a la paternidad. Los sentimientos paternos no suelen chocar todos a la vez. Si bien muchas mujeres comienzan a imaginarse embarazadas o madres mucho antes de que esto se convierta en una realidad; se visualizan durante la fase de "prueba". Todo esto es inusual que los hombres lo hagan. Las mujeres tienen una ventaja, en términos psicológicos.
La mayoría de los hombres no piensa mucho en el embarazo antes de la concepción. Tampoco suelen darse cuenta de todas las implicaciones de la gestación hasta que ven crecer la barriga de su pareja o cuando el bebé comienza a dar pataditas. Mientras tanto, la futura mamá vive con el bebé y es mucho más consciente de su estado [1].
¿Por qué no actúa como si le importara?
Desde una perspectiva emocional, un futuro papá está en una especie de "retraso", en especial si se trata de su primer bebé. Las investigaciones muestran que la experiencia de un padre tiene tres fases: en la primera fase, se entera del embarazo; en el segunda llamado moratoria, digiere esta información, comprendiendo poco a poco su nueva realidad; y la tercera fase, denominada etapa de concentración, es cuando ha aceptado esta realidad y está listo para comprometerse con su hijo [2].
¿Cuándo ocurren estas fases?
Es diferente para cada individuo. Algunos papás alcanzan su etapa de concentración antes del parto; mientras que otros no lo hacen sino hasta después de que nace el bebé. Esto puede confundir o frustrar a una mamá porque ha estado en la "línea de meta" durante mucho tiempo. Es importante no malinterpretar una diferencia psicológica; así que no te apresures a juzgarlo como malas intenciones, ego o inmadurez.
La mayoría de las mujeres pueden imaginarse a sí mismas cuidando, alimentando y amamantando a un recién nacido. Es más difícil para muchos hombres; ellos pueden imaginarse jugando con un niño de cinco años con mayor facilidad. Ambas mentalidades muestran el deseo de amar a su hijo. Dale el beneficio de la duda y comprende que sus diferencias pueden significar que él procesa la paternidad de manera diferente a ti [1].
¿Cómo puedo ayudarlo a vincularse con el bebé?
Él desarrollará esos sentimientos de papá tarde o temprano. Los proyectos prácticos pueden ayudarlo a asimilar la realidad de la paternidad un poco antes. Algunos ejemplos son el armado de la cuna, la preparación de la habitación y la selección de ropa para el bebé. Además, una nueva clase para padres es un recurso maravilloso del que pueden beneficiarse los dos [1].






