¿Consumes yodo?
Durante el embarazo, las madres necesitan una mayor ingesta de yodo en su dieta diaria, debido a que es necesario para la producción de la hormona tiroidea; la cual regula el desarrollo del sistema nervioso y del cerebro de un bebé [1].
Por fortuna, en la mayoría de los países desarrollados, el problema de la deficiencia de yodo se resuelve con el uso de sal yodada. En los Estados Unidos, los cereales y la leche también están yodados, mismos que se recomiendan para las mujeres embarazadas como fuentes de calcio y fibra dietética [2].
Sin embargo, a muchos investigadores les preocupa la toma de suplementos de yodo, ya que no se ha demostrado su seguridad para las madres embarazadas. La glándula tiroides de un niño puede sufrir debido a una sobredosis de yodo [3]. La OMS comparte la misma opinión [1]. Así que las madres deben tener cuidado, durante las primeras 20 semanas de embarazo, para evitar los suplementos de yodo, ya que la glándula tiroides del bebé aún no se ha formado. Siempre que sea posible, es mejor obtener los microelementos esenciales de los alimentos [4].
Las principales fuentes de yodo son:
laminaria (algas);
pescado de mar (bacalao o merluza);
mariscos (camarones, mejillones, pulpos).
Una pieza de pescado (100 g) o un par de cucharadas de ensalada de algas pueden satisfacer la necesidad diaria de yodo. Con el uso de sal yodada, solo necesitará comer mariscos, pescado o algas dos o tres veces por semana para asegurarse de obtener suficiente yodo.





