Cómo distinguir las contracciones de práctica de las reales
Una característica de la fase final del embarazo es la aparición de las contracciones Braxton-Hicks. Consideradas la manera en que el cuerpo se prepara para el parto, estas tienden a ser muy separadas y no indican que la labor de parto ha comenzado. Sin embargo, a medida que se acerca el parto, la futura madre puede confundirlas con contracciones reales. Para distinguir entre unas y las otras, hay que prestar atención a lo siguiente [1, 2]:
Frecuencia
Las contracciones Braxton-Hicks tienden a ser irregulares y muy espaciadas, pueden aparecer de forma repentina y desaparecer con la misma rapidez. Las contracciones reales aparecen en intervalos constantes (generalmente cada cinco minutos) y se van haciendo cada vez más frecuentes.
Duración
Las contracciones de práctica son impredecibles, algunas son cortas y otras largas. Las contracciones reales duran entre 30 y 70 segundos y su duración aumenta con el tiempo.
Intensidad
Las contracciones que marcan el inicio del parto son más intensas que las de práctica, y el dolor que provocan puede irradiarse desde el estómago hasta la zona lumbar.
¿Es posible aliviar el dolor?
Las contracciones de entrenamiento a menudo disminuyen si la futura madre cambia la posición de su cuerpo. Las contracciones reales no se pueden retrasar ni disminuir con nada.
¿Qué pasa si el dolor empeora?
Si las contracciones aumentan de forma progresiva en su frecuencia, duración e intensidad, es probable que haya comenzado el trabajo de parto.
Si sospechas que tu pareja está experimentando contracciones de parto, entonces es hora de ir al hospital.






