¿Antojos extraños?
Esta semana de embarazo es el comienzo de una extraña metamorfosis. Lo que solía ser tu comida favorita puede volverse en algo intolerable. Incluso algunas mamás pueden llegar a desear cosas inimaginables como gis, carbón o tierra.
¿Esto es normal? En términos estadísticos, sí, los antojos extraños son bastante comunes. Sin embargo, ¿deberías ceder ante tales antojos? No. Los productos no comestibles no solo se absorben mal, sino que también pueden interferir con la absorción de los nutrientes de los alimentos normales.
Algunos médicos realizaron un estudio científico de los antojos durante el embarazo a finales de la década de 1950 [1]. La investigación sugirió que la mayoría de las mujeres embarazadas ansiaban cosas basadas en la textura y deseaban algo crujiente: carbón, jabón húmedo, gis, cubitos de hielo. Algunos investigadores sugirieron que esto podría suprimir el reflejo nauseoso. No obstante, esta teoría no explica por qué algunas mujeres embarazadas anhelan la pasta de dientes o sustancias más suaves.
En los últimos 60 años, los investigadores tuvieron múltiples teorías, aunque la mayoría negó la idea de que las mujeres embarazadas ansiaran cosas que proporcionarían micronutrientes escasos [2, 3]. Sin embargo, comer alimentos no comestibles, puede tener graves consecuencias.
Una de las hipótesis más convincentes [3] que explican las extrañas preferencias dietéticas, fue formulada por unos investigadores estadounidenses que notaron que, tales antojos, eran más probables en las sociedades pobres y patriarcales que en las prósperas. Mientras que, en los países desarrollados, aparece una versión menos exótica: las mujeres desean con ansias alimentos poco saludables, como papas fritas y otros alimentos chatarra. Los investigadores sugirieron que las mujeres eran más propensas a actuar sobre los antojos de sustancias peligrosas si no recibían el apoyo de su familia o la sociedad; de manera inconsciente, las madres percibieron su embarazo como un problema. Descubrieron que las "perversiones alimenticias" a menudo se asociaban con la depresión [3]. En entornos más favorables, las mujeres embarazadas aún experimentan un cambio en los hábitos alimenticios, pero con mayor frecuencia se concentra en las frutas y otros alimentos beneficiosos [4].
Si tienes antojos de sustancias poco saludables, puede ser más útil hablar con un terapeuta que consultar a un nutriólogo.





