La anemia es considerada un problema de salud pública mundial. Afecta en especial a niños y niñas pequeños y mujeres embarazadas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 42% de los niños menores de 5 años y el 40% de las mujeres embarazadas en todo el mundo presentan anemia [1]. La buena noticia es que es tratable. A continuación, vamos a cubrir algunos datos relativos a esta condición.
¿Qué es la anemia?
La anemia ocurre cuando hay una caída en los niveles de hemoglobina en la sangre. La hemoglobina es una proteína en los glóbulos rojos que transporta oxígeno desde los pulmones a todos los demás órganos y tejidos. Cuando la hemoglobina está baja, tu cuerpo recibe menos oxígeno y, si estás embarazada, el bebé también recibe menos. La hemoglobina contiene hierro, y en el 95 % de los casos la anemia es causada por una deficiencia de hierro [2].
¿Cuáles son los síntomas de la anemia durante el embarazo?
Si una futura madre tiene anemia, puede experimentar:
Fatiga;
Debilidad;
Mareos o aturdimiento;
Dolor de cabeza;
Piel pálida o amarillenta;
Dificultad para respirar;
Antojo por o masticación de hielo (pica).
Los síntomas de la anemia grave pueden incluir:
Un latido cardiaco rápido;
Presión arterial baja;
Dificultad para concentrarse.
Es importante recordar que algunos síntomas de la anemia son similares a los del propio embarazo, lo que dificulta su detección. Asegúrate de comunicarte con tu proveedor médico si tienes alguna inquietud.
¿Cuáles son los niveles normales de hemoglobina?
En mujeres adultas, los niveles normales de hemoglobina son de 12 a 16 g/dL. Durante el embarazo, el volumen de plasma en la sangre aumenta, lo que hace que los niveles de hemoglobina bajen. Esto se llama hemodilución o anemia relativa (porque lo que cambió fue tu nivel de plasma, no de glóbulos rojos).
La anemia leve comienza en 10-12 g/dL, la anemia moderada a partir de 8-10 g/dL y la anemia grave se diagnostica cuando los niveles de hemoglobina están por debajo de 8 g/dL [3].
¿Cuáles son los factores de riesgo para la anemia por deficiencia de hierro durante el embarazo?
Aunque la anemia es relativamente frecuente, algunos factores aumentan el riesgo de anemia durante el embarazo [4]. Las futuras madres son más propensas a experimentar anemia si tuvieron dos embarazos seguidos, hay más de un bebé, experimentan vómitos frecuentes debido a las náuseas matutinas, no consumen suficientes alimentos ricos en hierro, tuvieron un flujo menstrual abundante antes del embarazo, o si hay antecedentes de anemia antes del embarazo. Lo mejor es consultar a tu profesional médico si alguna de estas situaciones se aplica a ti.
¿Qué riesgos presenta la anemia durante el embarazo?
El hierro es esencial para el cerebro y el sistema nervioso del bebé. Esto significa que la anemia es más peligrosa durante el primer trimestre del embarazo. También se ha asociado con el trastorno del espectro autista y el trastorno por déficit de atención más tarde en la infancia [5].
Si la futura madre desarrolla anemia durante la segunda mitad de su embarazo, existe un mayor riesgo de que el bebé nazca con bajo peso (un promedio de 2,3 onzas o menos) [1]. Sin embargo, si la anemia ocurre después de la semana 30 de embarazo, es poco probable que cause algún problema [5].
¿Qué puedo hacer si tengo anemia?
Puedes compensar tu deficiencia de hierro con suplementos. La OMS recomienda tomar 60 mg de hierro al día durante un embarazo típico y aumentar la dosis a 120 mg si desarrollas anemia [6]. Es probable que tu multivitamínico ya contenga hierro, pero con anemia, es posible que necesites suplementación adicional.
Los suplementos de hierro pueden causar estreñimiento, por lo que es una buena idea obtener la mayor cantidad posible del mineral de tus alimentos.
Este artículo fue creado en asociación con el UNFPA, la agencia de salud sexual y reproductiva de las Naciones Unidas.






