La vida ya ha cambiado de manera decisiva con el embarazo. Te estás adaptando a nuevos desafíos físicos como una guerrera, aprendiendo mucho, cuidando tu salud y preparando tu hogar para el nuevo integrante de la familia.
Pero uno de los puntos de inflexión más importantes de tu vida está por llegar: la maternidad. Con todas las demandas concretas del embarazo, es fácil descuidar tu preparación emocional y mental para este cambio permanente. ¿No sería fantástico si pudiéramos ralentizar la vida un poco para asimilarlo todo? No te preocupes; todos los que tienen hijos se han enfrentado a la incertidumbre y se han preguntado cómo será.
¿No se supone que debo sentirme, ya sabes, cariñosa y maternal?
Puedes ser una de las muchas mujeres que se sienten raras acerca de lo que significa la maternidad. Y no hay ningún problema al respecto. Cuando se consideran los mensajes que absorbemos, muchas veces de manera inconsciente, sobre lo que las mujeres "se supone que" deben hacer y sentir, en especial en el papel de madre; es fácil sentirse insegura y no saber muy bien por qué: “¿No somos las mujeres madres naturales?”, puedes llegar a pensar; y “¿Por qué no me siento así?”
La verdad es que bastantes mujeres tardan mucho en adaptarse a su nueva realidad. No es fácil pasar de ser un adulto independiente a priorizar, de manera literal, a otra persona todo el tiempo. Incluso puedes llegar a sentir como si estuvieras perdiendo parte de ti misma [1].
Pero ni siquiera puedo comprender que voy a tener un bebé
En lo intelectual, comprendes lo que está sucediendo; pero tu psique se aferra de manera desesperada a tu antigua vida, sin querer enfrentar la realidad por completo. ¿Por qué? ¡Porque da miedo! Y es natural tener miedo.
El hecho es que ya has realizado este tipo de ajuste muchas veces. Cuando fuiste a la universidad o comenzaste tu primer trabajo, o si te mudaste a una nueva ciudad, o, incluso, cuando te casaste; todas estas fueron transformaciones que trajeron nuevas responsabilidades, así como pérdidas. No obstante, todos estos eventos positivos pueden causar conflictos intrapersonales; es decir, batallas internas [2].
Es probable que ni siquiera te des cuenta de que estás librando una batalla interna. Llegar a comprenderlo y superar tus emociones y miedos inciertos, puede ayudar a que te sientas más estable y lista para enfrentar o prevenir la depresión posparto.
Y bueno: ¿cómo hago frente a esta situación?
El primer paso es reconocer e identificar tus sentimientos. Cabe la posibilidad de que sientas tristeza por lo que ahora es el pasado. Asimismo, llegar a sentir ira, miedo a lo desconocido, irritación o incluso desesperación. No siempre es fácil identificar y ponerles nombre a nuestras emociones, por lo que a veces ayuda hablar con alguien que te conozca bien o escribir tus pensamientos y sentimientos en un diario [1].
Reflexiona sobre la manera en que el embarazo y el nacimiento del bebé cambiarán tu vida: ¿a qué tendrás que renunciar?, ¿qué es lo que más extrañarás?
Date tiempo para reconocer y aceptar estos cambios inevitables. Lamenta la pérdida de todo lo que está desapareciendo, incluso las cosas pequeñas (si una cosa pequeña te molesta, significa que es importante para ti). Permítete llorar, golpea una almohada o grita. Y no olvides que el yoga o la meditación te pueden ayudar a centrarte [1].
Luego, haz un plan: piensa en las maneras en que puedes satisfacer tus necesidades de formas nuevas y diferentes. Habla con tu pareja, familia y amigos cercanos; pueden tener buenas ideas o tener la posibilidad de ayudarte [1].
Pasar por este proceso te ayudará a ser más consciente sobre la maternidad y de cómo te transformará. Asimismo, te ayudará a liberar las emociones negativas asociadas con el embarazo, ya que está científicamente probado que reduce el estrés y mejora el bienestar [3].






