Libera tus manos
Las manos de mamá siempre están ocupadas. El bebé quiere estar cerca de ti, y hasta que comience a caminar, no tienes más remedio que llevarlo constantemente en tus brazos. O en un portabebés o fular.
Un portabebés libera las manos de mamá (en el sentido más literal). Además, promueve la formación de apego en el bebé [1] y ayuda a mantener la lactancia materna [2].
La Real Sociedad Británica para la Prevención de Accidentes recomienda [1] elegir un portabebés y una mochila que mantenga al bebé en posición vertical y siga las reglas de TICKS. TICKS significa, por sus siglas en inglés:
Apretado: El portabebés (bandolera, fular o mochila canguro) debe fijar firmemente al bebé en el cuerpo de los padres sin la menor posibilidad de caerse.
A la vista: la coronilla de la cabeza del bebé no debe estar más baja que el borde del portabebés y no debe estar cubierta por la tela del portabebés. Siempre debes poder ver la cara del bebé con una rápida mirada hacia abajo.
Lo suficientemente cerca para besar: el bebé debe estar a un nivel tal que tu, inclinando la cabeza, puedas besar la parte superior de su cabeza para que no se sobrecaliente ni se quede sin oxígeno.
Mantener el mentón alejado del pecho: es decir, un bebé en un portabebé no debe sentarse acurrucado o en posición fetal, ya que podría impedirle respirar. Debe haber al menos un dedo de espacio entre la barbilla y el pecho.
Espalda apoyada: este punto se cruza con el primero: el portabebé debe sostener la espalda del bebé para que no se caiga, lo que también podría impedirle respirar.






